EL LADO HUMANO DE LA EFECTIVIDAD. Parte 3

El Coaching Organizacional (CO) es un recurso valioso para transitar con éxito las situaciones de mejora y cambio que las empresas transitan al enfrentarse a los desafíos que plantean los mercados. Es ideal para desarrollar habilidades de liderazgo y gestión en los equipos gerenciales, optimizar su integración y lograr sinergia para conseguir alto desempeño.

Se utiliza hace más de 25 años en el ámbito empresario con muy buenos testimonios. Integra las disciplinas de Comportamiento organizacional, Coaching Ontológico y con PNL (programación neurolingüística, que potencia el rendimiento cerebral al alinear ambos hemisferios), Diálogos Apreciativos (orientados a desarrollar lo positivo en lugar de enfocarse en el déficit), Mejores Prácticas de Gestión, de Calidad y Mejora continua.

La fortaleza de recurrir a la rama organizacional del coaching mediante profesionales certificados, es que complementamos sólidos conocimientos teóricos con experiencia concreta de empresas. Al igual que el médico de cabecera, hacer un diagnóstico acertado sobre lo que les sucede hoy y adónde se quiere llegar, es un paso clave para diseñar y facilitar luego el proceso de cambio cuyos logros sean significativos y sustentables en el tiempo. Y aplica igual para grandes empresas como nuevos negocios. Por ejemplo: Recuerdo el start-up o lanzamiento de una nueva inmobiliaria en febrero de 2002, plena crisis. Las condiciones externas eran amenazantes para su negocio, sin embargo trabajamos sobre el planeamiento estratégico fortalecido con coaching al dueño y CEO. Establecimos metas anuales con indicadores de gestión para medir los logros y arrancamos. Para su sorpresa, ¡a fin de julio ya habían obtenido el 75% de los objetivos para todo el año! Y no es el único caso.

Es decir, trabajamos con aquello que no se ve, el comportamiento humano, para conseguir lo que sí se ve, los resultados tangibles. Tomemos la analogía del iceberg para ilustrarlo, donde la base debajo de la línea de flotación –aquello que no vemos- contribuye en más del 80% a su volumen o en el caso de la empresa, a sus logros.

En el plano más profundo se encuentra el nivel del ser o de la consciencia según distintos autores, el cual se compone de los valores, la identidad de la organización, sus creencias o modelos mentales sobre aquello que considera correcto y valioso, al igual que los sentimientos o emociones que influyen en la dinámica y el clima de trabajo.

En el nivel intermedio están el hacer o los comportamientos, donde se hallan las acciones habituales y esporádicas, las mejores prácticas, procedimientos y competencias para implementar las tareas. Todos tenemos comportamientos planificados y automáticos, que tendemos a replicar en base a viejas decisiones sin verificar si continúan teniendo sentido o aportando el valor para lo cual se generaron. Justamente algunos están sobre la línea de flotación –lo cual significa que son observables- y otros no. Por ejemplo: Un informe mensual de ventas o producción generado en formato Excel tiene datos observables, aunque las acciones intermedias, items y fórmulas que lo componen se aplican cada mes en forma casi rutinaria.

El nivel superior, del tener o los resultados, es aquello tangible o visible de la gestión. Siguiendo con el ejemplo anterior, serían los resultados mensuales de ventas, cantidad de productos entregados o rechazados, etc.

Las empresas suelen solicitarnos coaching para aquello que quieren tener –los objetivos que quieren conseguir- y trabajamos en todo lo humano, comunicación, liderazgo y mejores prácticas –el ser y el hacer– porque son la base para cambios con convicción resultantes en logros sustentables. 

¿Cuándo las organizaciones recurren al CO y por qué?

En general sucede cuando no obtienen los resultados que se propusieron o cuando quieren ir por más. Algunos ejemplos son: Transiciones de sus líderes o del negocio que requieren rápida adaptación, ganar efectividad para ser más competitivos, mejorar su calidad de servicio para retener clientes, etc.

Comenzamos por hacer algunas preguntas para detenerse a “pensar diferente”, como el ejercicio propuesto en la parte 2 del artículo, porque es una utopía querer obtener resultados diferentes si se continúa haciendo lo mismo que hasta ahora.

Beneficios concretos en la organización

Es vital identificar criterios de medición concretos para invertir en aspectos intangibles, pues da parámetros observables e imparciales. Si buscamos efectividad, por ejemplo, resulta asombroso cómo aumentan los resultados cuando el equipo gerencial y mandos medios logran alinearse con los principios y cultura de la empresa, cómo pequeños ajustes en la toma de decisiones y su implementación traen beneficios concretos, cómo mayor efectividad en la comunicación y la coordinación de acciones generan confianza y sinergia en los equipos de trabajo, etc.

Definimos indicadores claves de éxito en conjunto con el cliente al iniciar el proceso de coaching, el cual puede incluir capacitación de ser necesario. Trabajamos integralmente conocimientos, aptitudes (hábitos y competencias) más actitudes, que conforman el capital humano de la empresa.

Las metas se vinculan con los objetivos de desempeño a lograr y obviamente, con datos relevantes para el negocio que puedan medirse con logros parciales y totales. Tal como sucede si queremos correr una maratón amateur, un coach o personal trainer nos guía en nuevas prácticas y hábitos a través de mejoras progresivas e integrales en fortaleza y resistencia física, alimentación e hidratación hasta lograr correr los 10 kms. Es un proceso que debería ser planificado, cuidado y amigable.

Un ejercicio para mejorar la delegación:

Tome una situación concreta en la cual considera que podría ser más efectivo o que no obtiene hoy los resultados deseados. Por ejemplo: un caso de disconformidad con un colaborador. Entonces revise con tranquilidad esa experiencia y responda en 1ª persona:

  1. ¿Tengo claro qué espero concretamente de la otra persona? En términos de ideas, acciones, calidad, extensión, tiempos, etc.
  2. ¿Uso información detallada y concreta cuando le delego? ¿Me expreso haciendo un pedido en base al presente y el futuro, o con ejemplos y reclamos pasados?
  3. ¿Verifico al final si lo que emití coincide con aquello que el o los interlocutores comprendieron y cómo abordarán la tarea?
  4. Ahora, ¿qué elijo hacer diferente para conseguir el resultado deseado?

Escriba una o dos acciones pequeñas y concretas. Es importante que estén expresadas en positivo, que dependan de usted y que pueda repetirlas las veces necesarias hasta lograrlo.

  1. Luego repítalas con entusiasmo y observe los resultados.

Si tiene alguna duda o desea más información sobre esta práctica, consulte a [email protected].


Fuente: Publicado en Diario Los Andes, Mendoza, Argentina, en junio 2013. María Inés Colle, PhD.

  • Directora de ProAction Coaching Organizacional y 110 Pro Coaching.
  • Miembro del Comité Ejecutivo de la International Coaching Federation en Argentina
  • Docente titular de MBA. Master Trainer en Programación Neurolingüística y Coaching.
  • Coach Especialista en Alto desempeño, Liderazgo, Cultura y Cambio organizacional.
  • Amplia experiencia en empresas internacionales y locales, tanto en consultoría como en posiciones gerenciales en Marketing y en RRHH.
  • Autora de artículos especializados.